Cupcakeando


Escrito por Antares bajo ,

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Este finde tocó estrenar la cupcake-era.
Como anticipé en el post anterior, Mr. Dorima me trajo una bandeja para transportar pastelitos de E.E.U.U. por lo que, ni bien supimos que íbamos a recibir visitas, ya sabíamos qué ibamos a comer de postre.

La cena estuvo a cargo de Mr. Dorima, aunque bastante lo ayudé. Se trató de un Chop Suey medio raro, pero muy sabroso y algo picantón. :9

Ñami.

Lo único de lo que me quejo fue el hecho de que cayera gente que dijo que no iba a venir. Me alegró que vinieran... Pero más me alegró no habernos quedado cortos de comida, que fue por poco.

¿Y el postre? ¿Cuántas vueltas le podés dar a un pastelito, Antie?
Muchas vueltas, mon ami. Muchas vueltas.

Durante el feriado fuimos a un super mayorista (porque está todo muy caro, vio?) y trajimos mucho de todo. Entre las muchas cosas que trajimos fue coco rallado. Así que los cupcakes fueron de coco.


Cupcakes de coco


  • 4 huevos
  • 150 gr de manteca
  • 2 cucharaditas de polvo de hornear
  • 2 cucharaditas de esencia de vainilla
  • 1 taza y media de azúcar
  • 2 tazas y media de harina leudante
  • 100 gr de coco rallado
  • Leche (de coco o de vaca) a gusto.
Se colocan los ingredientes en la batidora y se va batiendo. Salvo por la leche me gusta seguir ese orden, pero dudo que sea necesario. La leche se agrega de a chorritos, a medida que uno nota que la masa va quedando más dura y la batidora empieza a hacer otro ruido. 
La masa resultante se coloca en moldes aceitados o papeles para cupcake y se cocinan a horno medio o hasta que estén doraditos y bonitos (20-25 minutos pero varía según el tamaño de los cupcakes).

Para decorar los pastelitos (porque no es un cupcake si no tiene decoración) iba a hacer un frosting tradicional, pero a último momento decidí que mejor no. Todo muy lindo con las coberturas de azúcar, pero me dio no-sé-qué comprar tanto azúcar impalpable solo para hacer cobertura. Por esa plata compré un montón de chocolate e hice una ganache multi-uso mil veces más rica.


 Ganache de chocolate

  • 1 taza de crema
  • 300 gr de chocolate
Se coloca la crema en un recipiente y se calienta para que hierva (en hornalla o microondas). Mientras tanto, se pica el chocolate en trozos lo más pequeños posibles.
Cuando hierve la crema, se le agrega el chocolate (yo usé del blanco) y de mezcla hasta que esté todo derretido e integrado. Se deja enfriar.

Esta ganache se puede usar de 3 maneras diferentes: 
1- Estando aun semi-líquida, se baña los cupcakes y queda como cobertura.
2- Ya fría, se bate como crema hasta lograr picos. Se coloca en una manga y se usa para decorar.
3- Fria, pero sin batir, se coloca en la manga y se usa para decorar. 

Yo elegí la opción 2. Pero como soy yo, la crema se me pasó y se me enmantecó toda. Pero aun así, creo que esa ganache es la cosa más deliciosa que probé en mi puta vida. *_* 

En la heladera

El tema es que entre la prisa de decorar 4 docenas de pastelitos y mi manga (que creo que no se usa con comida desde 1984), no quedaron tan bonitos como quisiera. Después está el hecho de que la crema se haya pasado, cosa que aun no me termino de explicar. Cuando dejé de batirla parecía bien... Pero cuando la puse en la manga ¡ZAS!  
Tampoco quedaron feos, pero creo que lo podría haber hecho mejor. Igual me queda la mención de Mr. Dorima, de que son los mejores que he hecho hasta ahora. :3


Reñami.


Pero no me quejo. La verdad es que sí han sido los mejores que he hecho hasta la fecha.  Por lo pronto, sigo practicando. Y me quedo pensando en comprar una manga mejor, ya que la actual tiene picos con las puntas, no hacia adentro, sino hacia el centro. Sirve, pero la crema a veces pierde la forma, a diferencia de los picos con las puntas hacia afuera.



Requeteñami.

Pic Dump


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Esta entrada se trata primordialmente de varias imágenes que encontré en el celu, que tratan de varias cosas -mínimamente- interesantes con las que me topé últimamente.
Nada demasiado cool, pero es lo que hay. :P




Este sombrerito lo debo haber empezado hace unos dos años. En realidad no se trataba de un "sombrerito" de por sí, sino que fue mi primer maqueta para hacer galeras a tamaño natural.
Tanto se me complicó la cosa que la dejé a medio hacer para ponerme con una en escala 1:1 (que tampoco terminó bien, pero es otra historia). Así todo, quede como quede, se me dio por terminarla y si da, venderla. No será mi mejor trabajo, pero el hecho de ser una maqueta hecha con montones de entretela y alambre, lo hace un sombrerito que ha de sobrevivir hasta una bomba nuclear. Tan duro es, que en algunas partes hubo que coserlo con alicate y perdí la cuenta de cuantos alfileres me arruinó.




Este apareció la semana pasada en la alacena de mi Má. No puedo imaginarme para qué lo habrá comprado, pero si en más de 10 años no lo usó... Por algo sería.




No sé de qué tipo serían estas uvas, cuyas semillas eran blandas.
Me gustan mucho las uvas, pero encontrarles el "crocantito" me resulta molesto. Y al mismo tiempo, sacarles las semillas da taaaaanta pereza...  Talvez podrían haber sido más dulces, pero definitivamente son las más cómodas. :P





Este y los dos siguientes son chocolatitos del paquete de Rokko. Se vienen las pascuas y nosotros sin terminar el paquetón. Qué barbaridá.
Este bomboncito fue un lindo engaño. Por lo que decía el envoltorio supuse que sería de café, pero no: tiene un relleno de caramelo. Pero lo más engañoso fue encontrar en su interior una capa de unos dos milímetros que no contenía absolutamente nada (salvo aire, no?). Me robaron dos milímetros de relleno, malditos bastardos.




Antes de abrirlo temí un poco por este Kit Kat. Y, los japos son raros; no sorprendería que le pusieran calabaza a su chocolate...
Pero no. Es cocholate blanco con la típica galletita. Y será que jamás había probado un miserable Kit Kat en la vida (y peor, ni siquiera estar al tanto), pero al primer mordisco bastó para ponerlo en mi Top 5 de chocolates blancos. :9




Este chocolatín marca el término de la caja de Kit Kats Air In de té verde. De esta caja destaco que el té con chocolate es mucho más comible que en galletita. Si bien no es mi favorito, tampoco está tan mal.
Al menos no ese chocolate berreta que no tiene gusto a nada. :/




Esta vez no no lo anticipé, pero Mr. Dorima estuvo en viaje de negocios en Los Ángeles la otra semana.
Esta parte del botín se trata de una lámpara de LEDs para tratar el Trastorno Afectivo Estacional (SAD, por sus siglas en inglés) que creo que me aqueja. Ni demasiado ni todavía (apenas empezó el otoño), pero este invierno quisiera estar preparada.
Por lo pronto este extra de luz es excelente para despabilarse. Pocos minutitos y las ganas de remolonear desaparecen completamente. :)




Esto otro también es parte del botín de viaje. El parecido con un tupper absurdamente enorme no es casualidad: se trata de un contenedor de pastelitos llamado Cupcake Courier. Hace tiempo que vengo preparándolos, y el transporte siempre se me hace complicado, motivo por el cual jamás me he puesto con decoraciones.
Como los niños hoy en día no suelen comer torta, para el cumpleaños del heredero pretendo hacer pastelitos. Facilita mucho la vida, si pensamos en que no hace falta cortar ni colocar en servilletas antes de dárselo a los peques, y que con un copito de cobertura y un puñado de M&M's es suficiente para hacer flipar a los enanos.

En fin, este fue mi picture dump. Espero que les haya gustado.

Cocinando


Escrito por Antares bajo ,

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Ayer fue día de cocinar. El miércoles iba a visitar a mis viejos, así que nada mejor que caerles con cositas hechas en casa, ¿no?
Fue una tarea ajetreada porque... bueh, a mí se me ocurre complicarme. Hacer pastafrolitas es una cosa. Hacer también el dulce para rellenarlas es... pues... Hacer dos cosas.
Hacer todo al mismo tiempo con un niño que se niega a almorzar y dormir su siesta es digno de pulpo malabarista. O eso quiero creer.

Los primero, y creo que lo más jodido, fue hacer el dulce de batata con coco.



Mi error fue meter los dos kilos de batata así de una, sabiendo que mi olla no es tan grande. Se cocinó bien, pero el maldito dulce estuvo especialmente homicida, por la manera en que saltaba. Tanto fue que en dos momentos se me vino encima y me quemó, el muy sotreta.




La primera quemadura es esta, en la mano. La segunda fue en el hombro y por suerte ni se nota.
¡Dulce retobado!

Curiosamente, y luego de charlarlo con mi Pá, me he enterado que aparentemente la violencia de lo que uno cocina (o más bien cuanto salta una preparación al hervir) estaría relacionado con las fases lunares.
Estuve googleándolo un rato y la verdad es que no encontré nada al respecto en 3 idiomas (aunque talvez sea yo, que no sé ni qué busco). Según lo que me dijeron, las preparaciones saltarían más durante la Luna Nueva, para saltar menos hacia la Luna Llena y repetir así el ciclo. Según el calendario hoy es Luna Nueva, lo que en teoría explicaría porque mi dulce quiso matarme tan insistentemente.




Al menos pude terminarlo y rindió una barbaridad: tres frascos estándar y dos bastante más grandes. Al parecer no le faltó cocción (o lo pude disimular bien), lo que fue un alivio. Haber luchado tanto para que no saliera bien iba a ser muy decepcionante.




Con lo que sobró después de llenar los frascos rellené una docena y media de pastafrolitas. Y Sobró un poco más, así que los frascos quedaron bien, pero BIEN llenos.
Con las frolitas no sé bien qué pensar, salvo que la vez anterior le debo haber pifiado mal a la masa, que quedó con una textura algo jodida. Esta vuelta por suerte parecía más "masa" y haberle puesto vainilla en vez de ralladura de limón la dejó más mejor aun.
Lo que sí, después de tanto ejercicio me agarró la pereza y las tiritas salieron así nomás. La media docena de la foto corresponde a las más lindas, finamente seleccionadas para llevárselas a mis viejos con un pote de los grandes de dulce.

Otra cosa que tiene poco que ver, fue el inesperado público que atrajo mi proeza culinaria.
No recuerdo si blogueé al respecto, pero hace meses venía teniendo problemas con hormigas en mi cocina. Hace unas semanas y con bastante suerte logré identificar el hormiguero (y llenarlo de Raid, vio) pero a los pocos días noté que las hijasderemil no se habían ido del todo.




¡Pues helas ahí, chupando contentas mi dulce asesino mientras seguro conspiran contra mí en diminutas vocecitas!
Al menos el despelote que hizo el burbujeante menjunje sirvió para algo: fue la carnada perfecta para atraer al himenóptero flagelo y seguirlo hasta su escondite.

También sirvió de última cena, ya que una vez que terminé de cocinar rocié todo con Raid.
Si mi historia contra las hormigas sirve de referencia de algo sé que no será lo último que sepa de ellas.
Pero la lucha sigue. *empuña valientemente un cucharón*

Catorce


Escrito por Antares bajo

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Hace catorce años le daba el primer beso a un pibe de quince años. Tenía el pelo largo y ondulado, nariz prominente y muy buena postura.
Este año cumple 30 y nada de eso ha cambiado.

Antes de siquiera conocerlo le pregunté "¿Acá es el Milenio de Plata" (club de fans de Sailormoon, donde al rato nos conocimos) no me respondió inmediatamente. En vez de eso, se puso a buscar con ahínco en el bolsillo de sus pantalones. Cuando la encontró, posó orgulloso al lado de su muñequita de Sailorvenus.

Me sacó una sonrisa.


Catorce años después creo que entiendo la respuesta.
Donde él esté, ahí es mi Milenio de Plata.


Pequeña efigie de la diosa del amor

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Microfibra


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El año pasado me topé con una revista japonesa llamada "Kraso". Al tratarse de un catálogo, no tardé muchas páginas en "querer todo" apesar de que aparecieran varias cosas de dudosa utilidad.

Como es de costumbre cada vez que encuentro algo copante, le pasé las revistas a mi Má, quien pronto "quiso todo" también (es de familia, vio?).

Así las cosas la historia se remonta al mes pasado a Brasil, con mi madre vacacionando y habiéndose topado con un guante de limpieza hecho de microfibra, como mostraban en la revista.




 Mil cosas hechas de microfibra


 Si bien los trapos de microfibra no son algo novedoso, a mi Má le pareció que era algo que podía regalarme, y me lo trajo.
Debo admitir que al principio me pareció que sería un chindougu de dudosa utilidad. O sea ¿cuánto mejor puede llegar a ser que un trapo o plumero, no?

Oh, qué equivocación. 

Como bien me dijo mi amiga Cynthia el otro día, "No hay error más grande que tener muebles negros" (aparte de talvez tenerlos blancos). Siendo que compartimos color de muebles, hubo que darle la razón: ¡a los 5 minutos de limpiar está todo sucio otra vez! El trapo es una porquería,y el plumero -al fin y al cabo- solo mueve la mugre de lugar.

Aquí es cuando me saco el sombrero ante el guante, porque:
- Efectivamente agarra el polvo (el guante pronto queda inmundo).
- Los flecos facilitan mucho la limpieza de cosas con recovecos.
- No es necesario frotar, como con trapo.
- Levanta polvo "pegado" solo con pasarlo.
- Desliza fácil sobre las superficies.

Ejemplo 1:
Tengo un sillón de computadora símil cuero que tiene unas costuras que para lo único que sirven es para juntar polvo. Son pequeñas, así que el plumero no entra y el trapo no desliza bien por el material. Junta mugre de lo lindo.
Con el guante de microfibra solo necesité deslizar los dedos por las costuras para que quedaran -talvez por primera vez en la vida- como la gente.

Ejemplo 2:
No sé exactamente cuando, pero el exterior de mi aspiradora se volvió una inmundicia. No sé si es el tipo de plástico y metal o talvez la estática, pero el polvo se le pega y no-fuckin'-sale. Pasarle el plumero es lo mismo que no pasárselo y el trapo solo hace "dibujitos" con la mugre. Un asco.
Díganme exagerada, pero pasarle la microfibra con desgano y ver que se limpiaba como si nada fue digno de la Dimensión Desconocida.

Limpiar el guante fue otro experimento interesante, ya que bastó ponerlo bajo la canilla y retorcerlo un poco para que se le saliera toda la mugre (no tenía intención de ponerlo en el lavarropas aun).

¿La contra? No sé si será por lo "micro" de la fibra, pero después de más de un día de haberlo lavado, apenas da señales de secarse. Supongo que habría que dejarlo al sol, pero en mi casa apenas hay.
Otra contra es que luego de usarlo por pocos minutos la costura de medio puño cedió. Ya lo reparé, pero espero que la próxima vez que lo use no tenga que coser la otra mitad. :/


Así las cosas me alegra mucho conseguir lo que sea que me facilite el trabajo doméstico. Aun si inspira las entradas más aburridas de este blog. xD