Helado de Prestígio


Escrito por Antares bajo

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Entre las chucherías que me trajo Papá Noel estas Navidades está una flamante máquina para hacer helado. Debo admitir que desde el año pasado tenía cierto interés en adquirir una, pero se me hizo muy caro así que lo pospuse.
Curiosamente, el precio actual de la maquinola está casi igual al del año pasado, lo que me hace pensar que como artículo no ha tenido mucha salida... Aunque no por eso puedo quejarme ya que la espera valió un interesante ahorro comparable solo con la bendita inflación. ...Lo que probablemente signifique que el año que viene me quiera matar, pero bueh.


La primera opción que quise preparar fue la del post anterior (frutilla) para no perder la costumbre, pero luego de recorrer varias verdulerías y que ninguna tuviera frutillas, tuve que probar con otra cosa. En casa tenía kiwis, chocolate, coco rallado, canela y vainilla. Probablemente tuviera más opciones si nos ponemos exóticos, pero quise empezar con algo más tradicional. 
Al principio tiré hacia el chocolate, pero tener que derretir chocolate para luego congelarlo le restó a la paciencia que no suelo tener. Ahí recordé el helado de Prestígio que solía tomar en mis vacaciones en Brasil, y salí corriendo por las interwebs a buscar una receta.

Para los no iniciados "Prestígio" es el nombre de una barrita de chocolate rellena de coco oriunda de la tierra de mis antepasado. Tan prestigiosa es (¡reCUAC!) que toda combinación de coco con chocolate suele recibir este nombre. 





Acá se vendió durante varias épocas, pero hace tiempo que no la he visto. Lo bueno es que la línea Cofler de Arcor tiene una barrita bastante parecida (la celeste) que es un muy buen sustituto.

La realidad es que me costó encontrar una receta de helado de coco "brasuka" que no llevara ni leche condensada ni agua de coco. No es que tenga algo contra esos ingredientes pero no son lo más fácil de conseguir... Tampoco lo más económico.

A continuación dejo la receta. El original me lo robé de acá pero lo adapté un poco porque:
a) no iba a comprar fécula de maíz solo para hacer helado (tampoco requiere)
b) no tiene del todo sentido,
c) creo que compré crema de más. :P

Helado de Coco Granizado

  • 80 g de coco rallado.
  • 2 tazas de azúcar
  • 500 ml de leche
  • 2 claras
  • 500 ml de crema
  • 170 g de chocolate picado fino (o la medida de la tableta que se tenga a mano).

Poner en un bol el coco, la leche y el azúcar. Calentar un poco para disolver el azúcar. Yo lo hice poniendo la mezcla en el microondas por intervalos de un minuto y luego mezclando. Al tercer intento me di por satisfecha.
Mientras enfría (yo lo puse en el freezer) batir las claras en nieve y como dicen en España: montar la nata.
Si se va a usar el mismo contenedor y/o batidora (pa' lavar menos, vio?) batir las claras primero y la crema después. Si se hace al revés cambiar de contenedor y lavar la batidora, ya que la grasa de la crema impide que las claras tomen el punto deseado (...cosa que por lo visto insisto en olvidar).

Poner todo en un bol y unir con movimientos envolventes. 
Si se tiene máquina de helado, usarla. Sino, meter en un tupper al freezer y mezclar a cada hora.
No sé si recomendaría poner esta receta en moldes para helado de palito ya que resulta muy cremosa y es posible que no tenga la integridad necesaria para un palito-bombón.




Pero Antie... ¿y el chocolate?
Pues lo mejor es agregarlo cuando el helado ya esté más o menos sólido, sino se va todo para el fondo.

La verdad es que esta receta me sorprendió por lo endemoniadamente cremosa que resulta. También es bien "brasuka" (super dulzona) a diferencia de los helados de coco que he probado acá, que son un tanto más suaves. Supongo que habría que reducirle el azúcar si uno es fácilmente empalagable.



  
Así todo, esta receta rinde casi 2 litros de helado, que al pesarlo resultó más o menos 1 kilo y 3/4. No quisiera ponerme a hacer cuentas de lo que se ahorra haciendo helado en casa, pero aun sin comprar una maquinola la diferencia es... wow.
Supongo que si uno es de consumir bastante helado artesanal la máquina hasta que se paga bastante rápido. Todo eso sin siquiera entrar en el tema de que uno prepara el helado como se le canta y sabe perfectamente qué le está poniendo.

Creo que necesito cuenquitos más chulos.
Así que na'. Este va a ser un verano bien gordo. :9 

Helado de Frutilla de Lalo


Escrito por Antares bajo

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Hace tiempo que quiero bloggear esta receta, pero la Navidad (y el típico trabajo que esta conlleva) se me interpuso.

Creo que todavía era Noviembre cuando vino mi amigote Lalo a cenar. Pedimos unas empanadas y de postre atacamos un chocolate que me regaló mi suegro. Y unos heladitos de palito que había hecho.

Lalo los elogió mucho.
Es una lástima no haber tenido más para ofrecerle (creo que en esa época solo tenía media docena de moldes de helado) pero cuando me pidió la receta, no supe bien que decirle, ya que había hecho todo "a ojo". Así que un tiempo después se me dio por descular las proporciones de los ingredientes, ni que fuera solo para pasar la receta como se debe.

Cabe destacar que entre los comensales de esa noche estaba Majo, la pareja de mi suegro. Aparte de ser una mujer muy simpática y elegante (y tener el acento gallego-cubano más chévere del mundo) Majo es directora de la fábrica de helados El Fundador. Que ella me haya elogiado el helado, a mí me dejó toda Oh Stop It, You.
Así que sin más preámbulos, la receta:

Helado de Frutilla de Lalo

  • Ese kg de frutilla que compraste pero alguien le robó una porción
  • 500 ml de crema
  • Entre 1/2 y 3/4 de taza de azúcar
Lo primero es lavar las frutillas, sacarle las hojitas y cualquier parte feucha que puedan tener. Si después de esto tenemos alrededor de 750 g de frutillas está perfecto. 
Procesar las frutillas con el método preferido (en mi caso, los accesorios de mi minipimer) al nivel deseado. Que sea pulpa uniforme o tenga cachos grandotes es indistinto.

Ay, mamá pulpa.

Batir la crema (bien fría) hasta formar picos, también usando el utensilio preferido. En mi caso -y después de mucho despotricar contra la batidora de pie- descubrí que se lograba MUCHO más rápido con el accesorio batidor de la minipimer. Go figure.


Pulpa, azúcar y crema.

Batir la pulpa de frutilla con la crema y 1/2 taza de azúcar hasta que quede más o menos uniforme. 


O algo por el estilo.

Probar la mezcla resultante. Si no está suficientemente dulce, agregar de a poco el resto del azúcar y seguir batiendo. Yo soy una gorda irremediable, así que le pongo todo de una. :P

Aquí es cuando el que tenga una maquinita de hacer helados la pone en uso. Yo recibí la mía después de haber preparado esta receta, así que todavía no pude probarla. Lo que sí usé fueron moldecitos plásticos para helado de palito. 


Bandejitas a aprox. $20 en cualquier bazaar.

Obviamente con mis bandejitas no me alcanzó ya que esta receta así como está rinde litro y medio de helado... Así que tuve que mandar el restante al freezer en un tupper.

Para los que son hinchapelotas de la textura del helado (entre los cuales obviamente me encuentro), esto no es tan contraproducente. Si uno saca el tupper más o menos a cada hora y mezcla el helado para evitar que se cristalice -y quede duro como piedra- a eso de las 4 horas puede tener una crema con una textura bastante "de verdad".
En este caso (siendo hinchapelotas, claro) lo mejor es consumir el helado en el día, porque ni bien uno se olvide o se vaya a dormir ¡ZAS! Se endurece todo.

Otro motivo para consumirlo pronto es el hecho de que el frío quema la frutilla. Esto es en realidad bastante predecible, pero habiendo podido controlar la preparación en todos sus pasos (léase: lamiendo la cuchara cada vez que iba a batirlo) pude comprobar como el sabor de la frutilla se modifica con la "cocción" a hielo. Personalmente me gusta más la frutilla pre-cocción. 

...Lógicamente esta recomendación es para cuando haya con quien compartirlo. Realmente no le recomiendo a nadie mandarse litro y medio de helado en un solo día. Ni a vos, Lalo. :P

Desde mi ventana 3


Escrito por Antares bajo

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Cuando me mudé a esta parte de Flores a finales de 2009 me deparé con algunas cosas algo extrañas y creo que la más extraña de todas era la familia china que vivía enfrente.

A simple vista era una familia común y corriente que atendía su lavadero y tenía su casa justo encima. Lo raro aparecía cuando uno levantaba la cabeza a mirar el departamento que da a la calle: No hacía falta mucho para notar que el balcón y las paredes exteriores estaban cubiertas de algo brillante, que sin duda era papel de regalo metalizado.
Así las cosas, la mayor parte de los balcones estaba recubierta con esto y donde alcanzara el brazo, ahí había pegada una hoja entera de papel de regalo. La parte de afuera de la persiana, las barandas del balcón (de esas gordas, de edificio bien antiguo), todo cubierto de papel de regalo metalizado.
Lógicamente el papel (que es más bien plástico) no es un material para hacer revestimientos en exteriores así que cada tanto se despegaba y cada tanto lo reponían.

La única foto que logré sacar no lo llega a mostrar bien a causa del frondoso árbol, pero todo eso que se ve gris es el dichoso envoltorio.




Desde nuestro lado de la calle pensamos mil hipótesis para tratar de justificar la curiosa ¿decoración? pero ninguna que nos llegara a satisfacer, aparte de que estos chinos definitivamente estaban del tomate.

No recuerdo si fue a final del año pasado o a principio de este, pero el buen día que decidí mandar a lavar mi acolchado empecé a notar que el bendito lavadero cada día abría más tarde. Hasta que un día no abrió más, y la familia se mudó.
Recientemente pusieron protecciones en los balcones y la mayoría del papel se cayó o fue sacada, aunque algo queda. Otra familia -también china- se mudó y remontó el local -también un lavadero. Pero lo que me resulta más loco es que esta familia también tiene un bebé.
No porque los chinos vayan a reproducirse de alguna manera tan estrambótica como el "revestimiento" de esta casa, sino más bien porque el bebé de la familia actual tiene más o menos la misma edad que tenía el de la familia anterior la última vez que lo vi, y es como si en todo este tiempo no hubiera crecido nada.

En lo que me concierne este es un misterio jamás resuelto. Si me dicen que los de enfrente son la versión asiática de Los Locos Addams... creo que soy capaz de creérmelo.

EDIT:
Organizando archivos encontré otra foto del bendito balcón.



Yo, mulera


Escrito por Antares bajo ,

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No hace falta ir muy atrás en las entradas de este humilde blog para saber que me gustan las canastitas. 

Y es que son del tipo de comida fácil de hacer, que se rellena con cualquier cosa que tenga uno sobrando y ni siquiera se tarda mucho en prepararlas.

El tema es cuan bien salen. 
Y justamente por ser tan fáciles de preparar es que resulta algo indignante cuando se te desarma toda la bandeja porque la masa... bueh, tuvo ganas. 
Y es que a mí me gusta comprar las tapas de empanada de oferta. Realmente ¿por qué tendrían que salir mejor o peor por ser más tobara la masa? (No me respondan, no pretendo que mi indignación sea justa). 
Pues bien, decidí hacer trampa. 




Esta es mi canastita hecha en un moldecito de tarteleta de aluminio. Mi Má me dio 13 (¡!) de esos -junto con una docena de otros más altos que uso para hornear cupcakes- y salvo las vueltas que hice frolitas, no les había dado mucha bola.  
¿Lo mejor de todo? Que aparte de que no se me desarmen las canastitas, al doblarlas menos entra MUCHO más relleno. ¡Como el doble!

Debo decir que me tomó 2 intentos perfeccionar la cocción ya que la primera vuelta las bases me quedaron algo crudas. Al segundo intento lo resolví horneando las canastitas 10 minutos en los moldes y 10 minutos fuera de ellos. Ferpecto.
El truco para desmoldarlas sin quemarse (ni engrasar nada) es usar dos cucharas soperas. Se insertan por los costaditos y voilá.




Así que repaso los pros:
  • Canastitas que no se derriten sin importar la calidad de masa.
  • No tener que hacer origami de masa de empanada.
  • Canastitas mucho más grandes y voluptuosas (y más lindas también).
  • No tener que lavar los moldes (¡con pasarles un trapito basta!).



En otros temas no tan apartados, me resulta algo loco que al final de cuentas gran parte de este blog esté dedicado justamente a la cocina. Será que de las cosas que hago, es algo que no me cuesta tanto compartir (no tengo planes de hacer tutoriales de porcelana fría, no). 

Otra cosa que estuve haciendo este último tiempo (y tiene que ver con la cocina) es siguiendo al Temple of Evil. Lo encontré en una comunidad que frecuento y la verdad es que Nick (su dueño y autor) es un tipo muy buena onda, aparte de cocinar cosas interesantes y ricas (quiero probar su Naan de ajo). Hasta le di mi receta de cupcakes de Nutella. Me ha dicho que los dulces no son su fuerte, así que espero que la prepare. En especial porque también me ha dicho que jamás probó Nutella, ¡el muy hereje!

The Casual Vacancy de J.K. Rowling


Escrito por Antares bajo ,

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La verdad es que tengo que reconocer la genialidad de Jo-Kath Rowling. No tanto su talento literario que si bien lo tiene, está sabiendo aprovecharlo al máximo. Y ni siquiera estoy hablando de fama y fortuna, sino de algo más profundo. Una suerte de compromiso social, si se quiere así llamarlo.

Por esto me quito el sombrero ante la mamá de Harry Potter. Lo hiciste de maravilla, negra. (¿?).

"The Casual Vacancy" es un libro complicado. No por su complejidad (al contrario), sino porque tiene tantos personajes que para entenderlo uno tiene que mudarse al pueblito de Pagford. Creo que no fue hasta la mitad del libro que me consideré realmente "asentada" y familiarizada con la población y el entorno.
Las descripciones que hay del el libro cuentan de un pueblo "en guerra": Adultos contra jóvenes, maridos contra esposas, ricos contra pobres y la más amplia variedad de viceversas que se le pueda a uno imaginar, y la muerte de uno de los más importantes funcionarios del pequeño "gobierno" local.

Luego de leer de cabo a rabo el libro siento que no es tan así. Las "guerras" que se traban a través del libro son tan comunes como Harry Potter era mágico. A mi parecer, son todas aquellas pequeñas desgracias cotidianas que te quitan las ganas de salir de la cama por las mañanas.
Si Harry Potter era fantástico y ocurrente, este libro es tristemente mundano y reproducible a la vuelta de la esquina.



Y ahí es cuando creo que entra la genialidad de Rowling.
Lamentablemente una de las cosas de las que muchos -demasiados- lectores de Harry Potter no se percatan -o al menos no terminan de incorporar- es que es, entre otras cosas, un libro contra el racismo.
Todos ya sabemos como los magos son todos iguales sin importar de qué tipo de familias vengan, pero... ¿Qué hay entre muggles y magos? Ciertamente no creíste que por tener magia eran mejores que nosotros (por favor, decime que no)...
La realidad es que Potteruda como soy, me ha tocado leerlo y escucharlo por doquier. Gente que no capta que la idea es que la segregación es "mala". Que no podemos vivir todos juntos en armonía y la mierda que es eso. Porque por lo visto no basta el sufrimiento por el que tuvieron que pasar Harry, Hermione y muchos ortos personajes para entender que la coexistencia tiene que ser un objetivo...
Pero aun así, en juegos de rol (y en la vida misma) me canso de leer y escuchar a gente -muy fuera de personaje- desmereciendo a los muggles (mucha gente muy en serio) y causándome increíbles ganas de preguntarle "¿Es que no te quedó nada del maldito libro?".

(Me ha tocado leer blogs enteros de gente hablando de su vida cotidiana en términos de muggles y mundos mágicos y si bien me consuela la idea de pensar que esa gente es psicótica, ese racismo -si bien literario- no deja de ser real).

Y quisiera creer que es un sentimiento similar el que impulsó a Rowling a escribir "The Casual Vacancy". Si la leyeron tantos ¡chicos! con que tan solo un pequeño porcentaje lea "The Casual Vacancy" -sea de curiosa, cholula o simple y puramente Potteruda- ya basta. Si el mensaje no fue suficientemente fuerte en la saga de Harry Potter, creo que lo es en "The Casual Vacancy".

Y esta vez ni siquiera se trata tanto del racismo. Es inclusivo con todos los odios: entre jóvenes y adultos, entre géneros, preferencias sexuales, religiones, etnias y principalmente: clases. Tampoco se salvan las intolerancias a las diferentes aptitudes, sanos y enfermos, etc.
Nadie se salva.
Se trata de todas esas cosas que nos conforman y nos hacen peores personas. Y si es genial que alguien hable de esto, es increíble que alguien le hable de esto a los chicos.

Así que sin espoilearte te digo: leé "The Casual Vacancy". Calculo que en algún pequeño rincón te vas a encontrar.